La situación de Sacyr ha cambiado bastante desde octubre/noviembre de 2008. Vendió activos, redujo deuda y logró apoyo del gobierno para sus concursos de obras públicas (como el caso de Panamá), lo que ha desatado una pequeña batalla entre las grandes constructoras. La venta de YPF es cosa de La Caixa, el otro accionista, aunque no le vendría nada mal a Sacyr. Han intentado la operación con Argelia (y en esa estaban prendidos los Kirchner para aliviar los problemas de Eskenazy). Ahora negocian con los chinos.
CNPC, la china, está asociada a la angoleña Sonangol para las operaciones en América Latina, en especial en Brasil. Lula habló del tema en su visita a Pekín. En el potencial cuadro futuro, CNPC-Sonangol es más una operación que puede apuntar a una fusión YPF Petrobras y a la captura de reservas en la plataforma submarina de Argentina.
Hay mucha tela que cortar en esta historia. Pero la clave no me parece la crisis de Sacyr, sino más bien la retirada del capital español, que es incapaz de operar de otra forma que no sea mediante el vaciamiento de las empresas, cosa aplicable a Endesa (comprada y recomprada con montañas de deuda). Quizá se salve de momento Telefónica pero habría que verlo más detenidamente, porque si declina su negocio en España, hará lo mismo, etc.






