"Gente violenta que arrojó las bengalas y provocó el fatal incendio" (Clarín, 27/6) sería la causa de la masacre de Cromañón de acuerdo con las palabras de Omar Chabán en el último día del juicio. La misma estrategia que defendió desde el primer día: la culpabilización de las víctimas. De alguna manera, esa línea ha sido la protagonista de este juicio que empezó el 19 de agosto de 2008: por la composición de los imputados, por las salidas mediáticas del empresario under, por la absolución de Ibarra aun sin haber sido imputado en la causa, porque definitivamente este perfil le ha sido funcional a los políticos que quieren ocultar su responsabilidad sobre la gestión capitalista de la ciudad, única causa por la que miles de chicos (no sólo los muertos) fueran víctimas de esta masacre.
Ahora se espera que el 19 de agosto el tribunal lea su fallo para los tres funcionarios ibarristas, los dos policías de la comisaría 7º, bomberos, Chabán y los integrantes de la banda Callejeros. Las penas pedidas por las querellas y la fiscalía son diversas. Los funcionarios del Area de Control Comunal que quedaron imputados, para la Fiscalía tienen una responsabilidad menor que la llevó a pedir dos años, mientras que una de las querellas solicita 17.
Vignale, defensor de la funcionaria Ana María Fernández, manifestó que "el control de la zona (por el barrio de Once) estaba en manos de la Policía Federal no por mi defendida". "Las inspecciones nocturnas fueron unificadas por decisión de Fiszbin - Fabiana, ex subsecretaria de Control Comunal. Mientras que la lista de los boliches a inspeccionar llegaba de Control Comunal por Alfredo Ucar, que entregaba a Rodrigo Conzzani, aseveró Vignale" (Noticias Urbanas). Se tirotean entre los imputados, pero olvidan mencionar que el sistema de handyconsulta es el que instaló Ibarra cuando, en nombre de la corruptela, removió a 300 inspectores que no le respondían para armar su propia caja negra al comando de su hermana, la actual senadora kirchnerista Vilma Ibarra.
El método de inspección inaugurado por la gestión de Aníbal Ibarra, que contaba con una docena de inspectores que sólo inspeccionaban por orden política en enero de 2004, cuando los lugares que debían ser inspeccionados se contaban de a miles, no ha ido a juicio. Por el contrario, en la actual estructura macrista se lleva adelante un método similar, que excluye de las inspecciones los miles de talleres clandestinos que funcionan en la ciudad, las concentraciones de trabajadores en negro y los locales habilitados con denominaciones que sólo sirven de pantalla para el funcionamiento de redes de prostitución y trata de personas. La Federal de Aníbal Fernández participa del circuito por medio de la coima y la protección paga.
El 19 de agosto, el tribunal penará a los integrantes de Callejeros, a Chabán y posiblemente a integrantes de la comisaría de Once, e impondrá alguna pena excarcelable a los funcionarios.
Con este final de juicio que se avisora, más que nunca la verdadera justicia para los chicos de Cromañón será la tarea de un vigoroso movimiento de lucha de familiares, amigos y organizaciones sociales y políticas contra la cotidiana impunidad estatal, que se lleva la vida de nuestra juventud y de nuestras familias.






