No se le escapa a nadie que la epidemia de gripe A está haciendo estragos entre la población, especialmente entre los trabajadores.
En las fábricas (Terrabusi, Arcor) los cuerpos de delegados están empezando a reclamar la suspensión de tareas mientras dure la epidemia, frente al hacinamiento y falta de higiene en el que desarrollan sus tareas, sin que ni la CGT ni la CTA abran la boca.
El Estado capitalista no lo quiere hacer porque defiende las ganancias, antes que la salud de la población.
En las barriadas obreras tampoco se nota el combate contra la epidemia. La creciente desocupación y los salarios por debajo de la canasta básica, impiden que las familias obreras tengan acceso a los elementos básicos de limpieza e higiene. Ni los municipios, ni los gobiernos provincial y nacional han dispuesto medidas para permitir el acceso de las familias más necesitadas a los elementos necesarios para prevenir la epidemia.
No sólo esto, sino que el Estado directamente se desentiende del problema: los ministerios de Desarrollo Social de nación y provincia, responsables de entregar alimentos para los comedores populares, ni siquiera mandaron un comunicado con medidas de prevención y mucho menos incrementan los magros alimentos que entregan a esos comedores, o sumarles elementos de protección e higiene para las compañeras y compañeros que sostienen los comedores día a día. El colmo es que los funcionarios de Scioli se tomaron asueto hasta la semana que viene.
La enfermedad, no sólo la gripe A, tiene un campo propicio para desarrollarse debido, sobre todo en los niños y ancianos, a la falta de nutrición apropiada, subalimentación y desnutrición.
No se ha previsto ningún refuerzo alimentario; peor, se ha discontinuado la entrega de alimentos en los cuatro primeros meses del año y ahora se entregan en cuenta gotas, ante el avance de la enfermedad y el frío invierno que nos espera esto debería considerarse un crimen.
Para completar el panorama, los comedores escolares han suspendido la entrega de alimentos para 2.056.337 beneficiarios. Sólo reparten bolsones que ya se denuncian como absolutamente precarios para suplantar la comida diaria entregada en las escuela.
Es necesario:
1. Cese por 15 días de toda la actividad del país (como hizo México), ya sea laboral, comercial o educativa.
2. Aumento inmediato del presupuesto de salud para enfrentar la emergencia, bajo el control de los trabajadores de los hospitales.
3. Colocar el sistema de salud privado bajo manos públicas, utilizando todos los recursos disponibles para la atención del pueblo.
4. Incorporación del presentismo al básico, mientras dure la emergencia.
5. Que los salarios se paguen al ciento por ciento en caso de suspensión de actividades.
6. Refuerzo alimentario para los comedores populares.
7. Entrega de elementos de higiene y sanitarios para los comedores populares y la población necesitada.






