PO 1090 9/7/2009 Sindicales

Enorme crisis laboral y social en la industria petrolera

El panorama del sector petrolero es el mismo en toda la Patagonia: falta de inversiones de las operadoras, fuga de capitales disfrazada de pago de dividendos, atrasos en los pagos a las contratistas y un reguero de suspensiones y despidos encubiertos entre los trabajadores.
En Santa Cruz, el lunes 29 de junio venció la conciliación obligatoria decretada por el Ministerio de Trabajo, luego del paro electoral que había lanzado la burocracia de Héctor Segovia. Toda la semana previa a las elecciones los diarios sacaron costosas solicitadas del sindicato llamando a votar al FVS, para que “ganen los trabajadores”. La derrota del PJ a manos del empresario Eduardo Costa, de la UCR, deja muy mal parada a la burocracia.

En Las Heras, una importante asamblea había votado el paro por tiempo indeterminado, con un pedido de aumento del 25% al básico, el 82% móvil para los jubilados y el acompañamiento a los compañeros de Oil, que llevaban casi un mes de conflicto, y desconocer la conciliación llegado el caso de que el gobierno interviniera. La entregada del sindicato por nada más que 2.000 pesos en negro y por única vez, cayó muy mal entre los delegados y en las empresas con conflictos en puerta. Negociaciones contra reloj para levantar las medidas de lucha ante las elecciones tiraron la pelota para adelante y, en estos días, es muy probable que vuelvan a la lucha en Oil, Bolland y casi todas las empresas de perforación, las cuales no paran de bajar equipos a la casa.

Las bases de la Pride, en Cañadón y en Las Heras, están abarrotadas de trailers y de torres, lo que demuestra el grado de paralización del trabajo de las dotaciones de terminación, pulling y perforación. Lo mismo pasa en BJ y comienza a suceder en Quintana, a la cual le vencen contratos con Oxy, que ya tiene perdidos a manos de HP.

En Pico Truncado, los desocupados de la construcción se cuentan de a cientos y en la semana ocurrió un accidente gravísimo en la planta de YPF, donde funcionaría un laboratorio “clandestino” de la empresa, en el cual, luego de una fuerte explosión, un trabajador de Oil sufrió gravísimas quemaduras en casi todo el cuerpo. El gobierno, la operadora y la contratista hacen todo lo posible para mantener el secreto sobre el tema, porque muestra claramente la impunidad con la que se maneja YPF, que no sólo dibuja los números de la producción, sino que esconde de los balances el trabajo de muchos pozos “gemelos” y, ahora, el montaje de un laboratorio de análisis de crudo sin normas de seguridad y poniendo en riesgo a la ciudad en sí misma, ya que la playa de tanques está dentro del tejido urbano.
En Neuquén y Río Negro, la crisis es todavía más clara, y la tregua pactada el 27 de junio, a raíz de las elecciones, se ha agotado rápidamente. El estado de deliberación en los yacimientos es total. El lunes 29, miles de petroleros marcharon desde Rincón de los Sauces hasta el barrio YPF de esa localidad neuquina. Los trabajadores denunciaron que “ni YPF ni Petrobras cumplieron con el convenio porque los equipos nunca salieron a trabajar y hubo despidos en medio de ésta condición de acuerdo. No hay más tregua: o salen loa equipos y no despiden a nadie o se corta todo el gas y todo el petróleo a nuestro país y a Chile, esto va en serio” (Diario Río Negro, 30/6).

En Catriel, Río Negro, los reclamos comenzaron a fines del año pasado y la lucha se profundizó después de la negativa de las empresas a incorporar al trabajo la lista que presentaron los desocupados. Se suceden cortes en General Roca, y el de los accesos a los yacimientos, votado en asamblea, es cuestión de días.

El debate gira en torno a la organización de los listados, la exigencia del 80% de mano de obra local y la fiscalización de la planta funcional de cada empresa.

En toda la Patagonia petrolera la situación es explosiva. La profundización de la lucha de los trabajadores petroleros, la unificación de los reclamos y la firmeza de sus protagonistas hacen prever que estamos frente a la posibilidad de un nuevo Cutralcazo en Neuquén y del inicio de un paro en Santa Cruz, impulsado por los conflictos por empresa y que deberá vencer la resistencia de la conducción del sindicato, muy golpeada por su integración a un kirchnerismo derrotado y en crisis.

Es necesario que se prohiban los despidos y suspensiones. Que se les reconozcan la insalubridad y las seis horas a los sectores que corresponda, el 82% móvil para los jubilados y los cientos de compañeros que siguen trabajando por arriba de la edad de retiro.

stratégicamente, deberá ponerse en discusión en serio el control obrero y de los técnicos de la industria petrolera, expropiando a las multinacionales y a los socios nac. & pop, para dar paso a un verdadero plan de inversiones y desarrollo del sector, que permita salir del esquema extractivo y dé inicio a un proceso de industrialización de la Patagonia.

Mali Quintillán y Juan M. Yetti