Ustedes no pueden decidir dónde está la raya”, dijo uno de los capos de El Cronista Comercial ante la Comisión Interna del diaro. “Precisamente para eso estamos...”, le contestaron los delegados.
Hacía tres días que los trabajadores habían resuelto un paro por tiempo indeterminado ante el despido salvaje de un compañero. La patronal quiso echarlo con causa, es decir sin indemnización. Cuando la huelga completó la quinta jornada, el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación y ordenó la reincorporación y el levantamiento de las medidas de fuerza. Ambas partes acataron la disposición ministerial. Por espacio de 15 días se desplegará una instancia de diálogo para encontrar una solución. Se acordó que, durante ese plazo, el trabajador dispondrá de una licencia con goce de sueldo. El compañero padece problemas de presión y en medio de la huelga estuvo bajo el monitoreo de un holter. La noticia del despido se conoció el lunes a la mañana, cuando todavía se estaban contando los votos de la elección en la que el dueño de El Cronista, Francisco De Narváez, se alzó con el más claro de todos los triunfos que, al mismo tiempo, supusieron derrotas para el matrimonio de Néstor y Cristina Kirchner.
La patronal creyó que tenía patente de corso para reventar a sus trabajadores. Entonces pretendió dejar en la calle y sin un peso a Leonardo Simone, del área de Circulación, con más 20 años de servicio en El Cronista con cinco hijos, y un referente entre sus compañeros por su comportamiento solidario. Los trabajadores de El Cronista hicieron otra lectura de la elección y se plantaron con firmeza. La barbarie, no. Lo mismo hicieron los trabajadores de América TV y La Red, otros dos medios del Grupo De Narváez, quienes enfrentaron con diversas medidas de fuerza la ola de despidos.
Pocas veces en las asambleas de El Cronista hubo tanta claridad y unanimidad en la comprensión de “lo que se viene” si se dejan pasar sin lucha los ataques de la patronal. El despido de Simone llegó 48 horas antes del plazo establecido ante el Ministerio de Trabajo para reanudar la discusión salarial de 2009, lo que fue advertido por los compañeros. Y habrá lucha salarial, claro.






