Estimados:
Quisiera compartir con ustedes un episodio vivido en las recientes elecciones por mi madre, en el barrio José León Suárez, partido de San Martín, del conurbano bonaerense.
Mientras esperaba para votar, notó que en su mesa sólo había fiscales del FPV, y que el presidente de mesa era un puntero del barrio (ella los conoce bien, pues desarrolla actividades pastorales en Villa La Cárcova). Un poco asqueada ante la presencia de semejantes personajes, ingresó al recinto de votación, donde le pareció que había menos boletas de las que debería haber. Entonces decidió, al tiempo que buscaba la boleta del Partido Obrero, hacer un pequeño recuento mental para ver si faltaba alguna, empezando por los partidos que lideraban las encuestas. Había tanto del FPV como del PRO, y también del ACyS. Ahí se dio cuenta de que no había boletas del Nuevo Encuentro. Si bien la del PO sí estaba, le pareció injusto el permitir esa flagrante violación de las normativas electorales, tan comunes en el conurbano, donde el aparato punteril peronista hace las suyas con impunidad. Entonces salió y se dirigió al presidente de mesa para advertirle que faltaban boletas.
"Claro, de esta mañana que faltan cuatro listas, señora. Pero si no me mandan fiscales, ¿qué quiere que haga?". La respuesta no hizo más que denotar dos cosas: uno, en la mesa habían sustraído deliberadamente las boletas. Dos, los punteros siguen sin ser muy brillantes...
La mirada de sus propios cómplices lo hizo entrar en cuenta de su exabrupto, y procedió con pantomimas de héroe de la justicia electoral a entrar en el cuarto oscuro con los suyos, y reponer las boletas faltantes. Luego de eso, la votación procedió con "total normalidad".
Cuando ella me contó el episodio acaecido, lo analizamos con detenimiento, y sacamos una conclusión algo obvia, una crónica de una muerte anunciada. La lógica nos hubiera indicado que el aparato punteril peronista tendría que haber procedido al fraude mediante el boicot a su principal oponente en las urnas, el PRO. Pero no fue así. Porque el PRO no es un oponente, es un aliado. El aparato se cansó de su molesto marido, Néstor Kirchner, viejo y vetusto, cadáver político en permanente descomposición. Ahora está seduciendo a Mauricio y los suyos. Y éste, sin duda, va a dejarse seducir, porque necesita de esta mafia para proyectarse a nivel nacional si pretende alcanzar la presidencia. Ya ven, el peronismo visceral no es tal, coquetea con quien sea para mantenerse en el poder, siempre vendiendo sus servicios al mejor postor.
Los afiches del lunes, con Filmus como prócer derrotado, Kirchner de la mano con Lilita Carrió, y la posterior renuncia de Néstor a la presidencia del PJ me confirmaron la teoría. Hoy, un artículo de La Nación, de título: "Macri: "hoy me siento mucho más cerca del peronismo"" (www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1145159&pid=6776609&toi=6261) me hizo revolver el estómago.
Hoy, nos queda continuar las luchas contra esta derecha vil que viene para quedarse con todo, y contra este aparato peronista que, a pesar del paso del tiempo, continúa con su hegemonía corrupta en todas las áreas del conurbano. ¡A no dar ni un paso atrás!






