La polémica suscitada por la utilización de los fondos de la Anses para pagar la deuda pública y rescatar a los grupos capitalistas va creciendo como una bola de nieve Amado Boudou, el titular de la Anses firmó, en enero, un convenio con la Facultad de Ciencias Económicas que le encarga a ésta la evaluación de los proyectos financieros de la Caja de jubilaciones. Sin embargo, la Comisión Bicameral de Control de los Fondos de la Seguridad Social (ver Cronista, 20/5), cuestionó la calidad de esos informes y también el precio pagado por los mismos, que superan el millón de pesos. Las autoridades de la Anses y de la Facultad tuvieron que salir a dar explicaciones, pero en todos los casos dejaron demasiadas contradicciones sin aclarar.
No aclares que oscurece
El decano de Ciencias Económicas, Edgardo Barbieri, declaró que "ya se terminaron las evaluaciones de cinco proyectos de inversión y actualmente están en evaluación otros seis" (Clarín, 8/6). Sin embargo, en una carta que envió a El Cronista, Baribieri afirma "que el presupuesto (...) contempla la realización de cuatro informes económicos, no sólo de uno y detalló una lista de 15 profesores a cargo del primer proyecto entregado". Es decir que un caso se habla de 11 informes encargados (cinco concluidos más seis en elaboración), mientras en otros se habla sólo de cuatro, de los cuales sólo uno ha sido efectivamente entregado. Demasiadas contradicciones para un evaluador.
Los cuestionamientos abarcan también al precio cobrado por la facultad. Según admitió Boudou ante la comisión legislativa, el precio pagado fue de un millón de pesos (El Cronista, 20/5) por cuatro informes, con lo cual desmintió, de paso, al decano, que había mencionado cinco informes ya concluidos y seis más en elaboración. Un millón de pesos por cuatro informes (que por lo visto fue por adelantado) equivale a 250.000 pesos cada uno. Según El Cronista, "en el mercado privado, un trabajo equivalente al presentado por la FCE-UBA puede valer alrededor de 15.000 dólares si lo realiza una consultora mediana, hasta 20.000 dólares, según la complejidad y el cliente. Si lo hiciera una consultora con trayectoria y mucho reconocimiento en el mercado local, la cotización puede ir hasta los 25.000 dólares". Según esta versión el precio pagado por la Anses a la facultad sería dos veces y media superior al del mercado.
A la hora de justificar el precio cobrado, el decano de Económicas dijo que la realización del primer proyecto (Plan autos (I)) requirió 3.100 horas de trabajo de profesores, docentes, graduados y estudiantes (Clarín, 8/6). Una carga horaria semejante equivale a 20 profesionales trabajando 8 horas diarias, de lunes a viernes, durante un mes entero. Un verdadero despropósito para un informe que fue calificado como "un simple ejercicio actuarial", según un académico de otra Universidad (El Cronista).
El informe a la basura
Ante las críticas, Boudou decidió cubrirse: "desde lo técnico (sic), lo ejecutado por la Anses no se puede discutir. Lo hemos hecho muy bien" (El Cronista, 20/5). ¿Y desde lo ‘remunerativo? De cualquier manera, a los pocos días, "desde lo técnico" quedó desmentido en forma rotunda, pues "los bancos tuvieron que devolver a la Anses 200 millones de pesos del plan auto" (El Cronista, 2/6) por la simple razón de que no se llegó a vender ni el 10% de lo que se había previsto "técnicamente". Es decir que el informe de Ciencias Económicas estuvo, como mínimo, mal elaborado; imaginamos que, luego de la enorme carga horaria que se atribuyó la facultad para hacerlo, no se debe haber devuelto el dinero que costó ‘la evaluación'.
El informe recibió críticas de todos lados. Hablaba de "la producción y venta de al menos 100.000 unidades 0 Km, manteniendo o incrementando las fuentes de trabajo en el sector automotriz", pero de los 18 modelos que entraban en el plan 6 eran producidos en Brasil y ninguno de los otros 12 modelos "tiene más de 25% de integración local" (Clarín, 8/6). La preservación de las "fuentes de trabajo" era un cuento.
Luego del fracaso del Plan Autos (I), Boudou dijo en el III Congreso Internacional de Economía Econ 09, organizado por el decano Barbieri, que se pondría un "un freno a la estrategia de fomento del consumo que incluyó planes especiales para la compra de automóviles y electrodomésticos" (El Cronista, 29/5). Lo que no dijo es que ahora el dinero iría ahora directamente a la industria automotriz, como lo demuestran los préstamos a General Motors, Peugeot, Fiat y Mercedes Benz, o cementeras como Minetti. Al mismo tiempo, Boudou se pronunció en contra del ajuste de las jubilaciones según los salarios, alegando que "tenemos que cuidar la sustentabilidad a largo plazo" (ídem).
Privatización y camarillas
Los informes elaborados por Ciencias Económicas resultaron un fiasco y caros, lo cual se explica "porque fue hecho a pedido" (El Cronista). Pero el sistema de ‘evaluaciones' inaugurado por Boudou-Barbieri apunta más lejos, pues abre la puerta a la sustitución del presupuesto universitario por la venta de actividades profesionales. Con este método, el desarrollo de la Universidad deja de basarse en objetivos públicos para adaptarse a los requerimientos del capital privado. En el caso de Económicas, su ‘servicio' ha sido justificar el vaciamiento de la Anses en beneficio de los pulpos ya mencionados.
La elaboración de dichos informes es remunerada con "un ingreso extra" (Clarín, 8/6), que puede representar varias veces el salario de un docente universitario. Se introduce de este modo una violación a los convenios laborales y una diferenciación interesada por parte de las autoridades universitarias. Los rectores y decanos se valen de esta metodología para formar sus propias camarillas -y se convierten en cómplices de gobiernos y de capitalistas. Una suerte de calificadora tipo Moody's o S&P, pero con el agregado de la corrupción universitaria y la degeneración de la universidad pública.
En Ciencias Económicas, donde este proceso privatista alcanza su máxima expresión, el poder lo comparten los kirchneristas del "Plan Fénix", con Aldo Ferrer a la cabeza, y los radicales que llevan al banquero Prat Gay como candidato. Los dos sectores patronales se han asociado en el saqueo de la Anses y la privatización de la UBA. Precisamente por esto, la furibunda enemiga del matrimonio K, Elisa Carrió, ofreció un respaldo público al financiamiento que la Anses está otorgando a los pulpos capitalistas.
La Conadu(h) y la Fuba deberían tomar este asunto y convocar a asambleas de docentes y de estudiantes para obtener un pronunciamiento clarificador y las medidas de lucha que correspondan.





