El crédito del Banco Mundial que acaba de tomar Cristina Kirchner por 450 millones de dólares esclaviza al país con el capital financiero. Pero los recursos no impedirán ni uno solo de los despidos que se vienen. En cambio, se destinarán a asistir a los despedidos con subsidios de miseria. Además, el Banco Mundial no se privó de acompañar el crédito con un claro reclamo para devaluar, congelar salarios y otorgarle ‘seguridad jurídica a las empresas' o sea, libertad para despedir y suspender.
Esa política la comparten desde Carrió y De Narváez hasta Sabbatella y Solanas. El planteo de todos ellos ante la crisis es un subsidio para los hijos de los despedidos, al que el centroizquierda le puso cifra: 135 pesos. Dan por un hecho que la bancarrota del capital será pagada por los trabajadores, y quieren remediarla con asistencialismo estatal.
El asistencialismo los une a todos, y el Banco Mundial les da la letra de su demagogia.
En oposición a ello, el Partido Obrero plantea su prohibición por ley, de manera de repartir las horas de trabajo disponibles sin afectar el salario y nacionalizar sin compensaciones a toda empresa que cierre, estableciendo al mismo tiempo un seguro a todo desocupado del 82% de la canasta familiar mientras el Estado no le garantice trabajo.






