China acaba de reconocer su primer caso de gripe porcina. En ese país, una epidemia desencadenaría un escenario dantesco, por el número de la población, por las horribles condiciones de pobreza y hacinamiento en las que vive, y por el desfinanciamiento estatal y la privatización de un sistema de salud que supo, en la época de Mao, garantizar la atención médica incluso en las más remotas zonas rurales.
Los hospitales públicos chinos están desbordados, no alcanzan las camas; -las clínicas carecen de equipamiento y personal básico. Los hospitales rechazan a los pacientes que no pueden pagar porque la atención es su fuente de financiamiento. Además, la mayor parte del salario médico se conforma con comisiones sobre el arancel de los medicamentos -que son más caros que en las farmacias- y los estudios recetados.
La crisis sanitaria es de tal envergadura que, a fines de 2008 -antes de cualquier epidemia-, el gobierno instauró una suerte de reforma sanitaria para "devolver el carácter socialista a los hospitales públicos". En realidad, esto significa que los pacientes comenzarán a pagar sólo una parte de 74 medicamentos básicos subsidiados por el gobierno. "Pekín ha asegurado que reducirá la carga financiera de los ciudadanos. Pero la oferta está muy alejada de la realidad. Las ayudas en concepto de seguro médico ofrecidas a los desempleados urbanos y a los campesinos crecerá un 50% y se situará en 120 yuanes (13 euros) por persona en 2010. Una cifra aún muy baja" (kaosenlared).
El gobierno también "financiará la construcción o mejora de 3.700 centros de salud, 11.000 puntos de atención sanitaria y 2.400 instalaciones médicas en zonas urbanas subequipadas". Es conocido el nivel de corrupción y sobreprecios de todas las obras de infraestructura desde la restauración capitalista en China.
La inversión anunciada por el primer ministro chino, Wen Jiabao (124.000 millones de dólares para un sistema destinado a 1.300 millones de personas) fue estimada absolutamente insuficiente por los expertos. "En realidad, los hospitales públicos deben mantenerse con sus propios ingresos durante todos estos años", indicó Liu Yinglong, miembro del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh), máximo órgano asesor chino. El sector farmacéutico, en cambio "revive en la antesala de la reforma sanitaria. Un estudio de Credit Suisse reveló que la industria farmacéutica china que sólo logró crecer un 9 por ciento en 2006 en los hospitales controlados por el gobierno podría estar recuperándose" (eleconomista.es, 10/5).
Aunque, anunció que el gobierno invertirá un total de 850.000 millones de yuanes (un dólar equivale a 6,8 yuanes) en los próximos tres años para garantizar la aplicación de la reforma, son muchos los expertos que han señalado que esta cifra no será suficiente para los hospitales públicos, que cada año desembolsan una cantidad mayor que la prometida.






