En el pasaje Alfarero del barrio Lugano se confirmó que la compañera Mabel, del Partido Obrero de la zona, se contagió de dengue. Esto produjo la inmediata reacción de los vecinos, que realizaron asambleas para debatir cómo evitar la propagación de esta epidemia. Los vecinos denuncian que esto sucede en Lugano y Mataderos por la proliferación de depósitos de autos y motos, basurales con quema a cielo abierto y espacios verdes donde se acumula agua. Por ejemplo: en Castañares y Cruz, al costado de la Villa 20, existe un depósito de la Policía Federal que está contaminando de plomo el suelo de toda esta área. Los habitantes del pasaje Alfarero realizaron un cacerolazo en la esquina de Murgiondo y Zelarrayán, con más de 50 vecinos, y una charla con el infectólogo del hospital Muñiz, doctor Luis Trombeta, de Tribuna de Salud, con la presencia de 20 compañeros, en la cual se decidió, como continuidad para esta lucha, sacar un petitorio que le exija al gobierno de Macri : 1) Que se levanten todos los depósitos y basurales y se fumiguen los lugares donde se puedan depositar las larvas de los mosquitos. 2) La terminación de las obras del hospital de Lugano, que se está construyendo desde hace años. Se resolvió tomar contacto con los vecinos de la Coordinadora de Lugano y las organizaciones de la Villa 20 para coincidir en una sola lucha y lograr una movilización al Centro de Gestión y Participación, representante del Estado de la capital en la zona. El Partido Obrero de Lugano y Mataderos llama a los vecinos de toda la zona a organizarse contra el ocultamiento criminal de esta enfermedad por parte de los gobiernos de la Capital y las provincias, que con la vista puesta en las elecciones y en el turismo, no les importa poner en peligro la salud de los trabajadores. La compañera Mabel afortunadamente ya se encuentra de pie y en lucha, gracias a la rápida reacción de su familia y los médicos que la atendieron.Llamamos a una coalición anticapitalista contra los grandes empresarios, los banqueros y sus políticos que nos condenan a la barbarie.






