La pregunta es muy clara y la respuesta también debe serlo. No es comparable, en términos estrictamente históricos, el Holocausto con la masacre que el sionismo cometió contra el pueblo palestino (es una comparación que ni el propio Hamas sostiene, ver: www.po.org.ar/node/14105).
Pero esta similitud tampoco debe ser impugnada dada la brutalidad de los actos, su aplicación contra una población empobrecida y desarmada, y su arrinconamiento en guetos (Gaza funciona, efectivamente, como un gueto a partir del bloqueo sionista) (...)
Las masacres indiscriminadas contra poblaciones enteras (...) deben ser repudiadas y denunciadas como lo que son; llámense Shoá, Nakba, guerra sucia, Operación Rolling Thunder, Apartheid, Nanking...
La película La question humaine (Nicolás Klotz, 2007) basa su trama argumental en la comparación entre el nazismo y el funcionamiento del "mundo empresarial" europeo. En ella, el director compara los informes de los técnicos nazis sobre el transporte de personas en camiones con la selección de personal que hace el Departamento de Relaciones Humanas de una multinacional después de una "reestructuración".
(...) La sola referencia al nazismo para designar algo que "no debe ser". El haber logrado, luego de semejante genocidio, ese lugar de referencia para la humanidad debe ser defendido como una conquista histórica. Y la apelación de un órgano de difusión socialista a esta conciencia popular también debe ser defendida y además correctamente explicada. (...).
Desde luego, que esto no significa que se pueda hacer, livianamente, cualquier tipo de comparación histórica (...).
El sionismo nace como un aliado incondicional del imperialismo moderno y se debe únicamente al maridaje existente entre ambos. Estos son los términos históricos la distinción entre la masacre de los millones por el Shoá y los centenares de miles por el Nakba. La distinción, entonces, no es una cuestión de cantidades de muertos ni de graduar el sufrimiento que provoca cada uno porque cada sufrimiento es único, particular y absoluto. La distinción entre uno y otro se da por su pertinencia histórica.
Desde ese punto de vista, el titular de la PO Nº 1.069 ("La solución final") puede ser desafortunado. Es decir, la estrategia de tratar de convencer a una persona de una posición partiendo de lograr que entre en una contradicción histórica entre su pasado y su presente debe ser totalmente descartada como método. El facilismo de decir: "todos los judíos son nazis" no aporta absolutamente nada a la comprensión del problema ni al desarrollo de nuestra posición, sino por el contrario a que el interlocutor se sienta atacado ante semejante acusación y tome una actitud defensiva.
Sin embargo, más allá de que el efecto del titular de tapa pueda ser contraproducente, busca clarificar la intención de Israel de borrar del mapa la cuestión palestina tal cual está explicado unas líneas más abajo: "La masacre de Gaza es una tentativa de imponer la solución final a la cuestión palestina. Esta solución final apunta a consolidar el orden internacional armado por el imperialismo contra sus clases trabajadoras y las naciones más débiles y sometidas."
Esta "solución" se centra en el desmantelamiento de la organización política, económica y social palestina: aplastar sus aspiraciones nacionales. Y en esta volteada generalizada del imperialismo no caerán exclusivamente los palestinos masacrados. Caerán también los trabajadores judíos que viven en Israel, porque el triunfo del Ejército sionista significará un reforzamiento del Estado israelí en el año en que todos los Estados del mundo arbitrarán para descargar el peso de la crisis sobre las espaldas de las mayorías que viven de su trabajo (para esto ver: www.po.org.ar/node/6812).
Esta es la discusión que hay que plantearle a los miles de trabajadores judíos que viven en Argentina y en Israel: que el sionismo no está ahí para defenderlos de nada. En el cuarto número electrónico de nuestra Prensa explicamos como siquiera se ocupan de preservar la memoria a través del Museo del Holocausto.
Sobre la cuestión del recuadro ("Mujeres judías que se movilizan en Canada"), no queda más que decir que la lectura que se presenta está totalmente errada. No es su función decir que "tenemos amigos judíos" sino por el contrario demostrar que en el mundo hay expresiones que deben ser apoyadas porque marcan el rumbo que deben seguir todos los judíos del mundo (...).
En síntesis: el Holocausto y la masacre sobre Palestina no pueden ser comparados más que por la irrefrenable necesidad de la humanidad de terminar con la barbarie.
Atentamente,






