En respuesta, un duro quite de colaboración hizo caer la producción a la mitad. Se sumaron hasta los compañeros de fabricación, no afectados por la reducción. La empresa recurrió a tres días de lock-out y despidió a 26 compañeros. Los trabajadores cortaron el acceso a su propia planta y a la obra de Atucha II. En 45 minutos, el ministerio decretó la conciliación con los despedidos adentro.
Pero la conciliación es asimétrica y trucha, porque a los trabajadores no se les devuelve el poder adquisitivo de su salario, que pasó a quincenas de 800 pesos.
La "conciliación" fue prorrogada hasta el 16 de diciembre. La empresa aprovecha el tiempo a su favor al acumular producto terminado. Hay aprietes para que los compañeros arreglen.
El martes 9 se hicieron elecciones y se completó el Cuerpo de Delegados. La CGT y la CTA deben convocar a acciones y paros de solidaridad, porque todos los papeleros van a estar en situaciones parecidas en los próximos meses.






