La pretensión
del Gobierno nacional de considerar que la Argentina está blindada
frente a la crisis mundial es desmentida por la realidad. Sólo el
"Indek" de Guillermo Moreno puede presentar un crecimiento
del producto interno bruto (PIB) de 0,5 por ciento en 2009, lo que de
todos modos no deja de ser un derrumbe después de un crecimiento
anual, hasta esa fecha, de siete por ciento, "el período más
largo de progreso" en los 200 años de historia, según repiten
los alcahuetes del matrimonio presidencial.
Según la mayoría
de las estimaciones privadas, en 2009 el PIB cayó entre 2,5 y 3 por
ciento y la formación bruta de capital, 13 por ciento. O sea que no
se repuso el capital fijo que se amortizó en ese período y encima
hubo una destrucción neta de tres por ciento.
En el crucial
trimestre marzo-junio, que coincidió con el proceso electoral, el
PIB cayó un 4,5 por ciento, lo cual alcanza para explicar la derrota
del kirchnerismo en el territorio bonaerense a manos del ignoto
Francisco de Narváez. La crisis produjo una fuga de capitales de 40
mil millones de dólares, casi la mitad en 2009. De este modo,
consumió la totalidad del superávit comercial externo de la
Argentina, lo cual significa la destrucción del 15 por ciento de la
tasa de ahorro nacional en dos años; se trata de una confiscación
económica sin precedentes.
El default de Grecia y el
desbarranque de España y de Portugal han puesto en peligro el canje
de deuda de Kirchner-Boudou. Algunos bancos asesores ya han puesto en
duda la conveniencia de avanzar con la operación. En todo caso, será
imposible conseguir nuevos créditos baratos, pues el "riesgo
país" de 1.100 puntos básicos es casi tres veces superior al
griego, de 450 puntos. Esa evolución también afectará el precio de
las materias primas que exporta Argentina.
En una semana de
febrero, hubo una huida de capitales de mil millones de dólares. Los
capitales especulativos comienzan a abandonar la "periferia",
en la búsqueda de plazas más seguras.
Entre la deuda, el
déficit fiscal nacional y la quiebra de las finanzas provinciales,
el rojo podría alcanzar los 50 mil millones de pesos, algo así como
dos Fondos del Bicentenario. También la vía de un endeudamiento
internacional de las provincias ha quedado clausurada a partir del
default de Grecia.
El rescate K. La crisis fiscal y la
decisión de todos (oposición y Gobierno) de pagar la deuda ha
sumergido a la Argentina (!como en los últimos 40 años!) en una
nueva crisis política. La capacidad de decisión del Ejecutivo ha
quedado licuada, pero el Vicepresidente ni siquiera goza de la
confianza del partido que alienta su candidatura. Las posibilidades
de gobernar por decreto y por medio de vetos se licuan.
Los
trabajadores tenemos que tomar conciencia de las condiciones
sociales, económicas y políticas que vamos a atravesar. La
bancarrota capitalista ya ha afectado duramente a la Argentina desde
2007 y ha obligado a los K a operaciones de rescate de los
capitalistas (incluida la estatización de las AFJP) y a subsidiar
salarios de empresas de todo tipo.
Ese rescate explica el
crecimiento de la inflación, que subleva a la población, y la
perspectiva de una nueva cesación de pagos. Es necesario que
enfrentemos la bancarrota del capital y del régimen político con un
programa para que la crisis la pague el capital y no la fuerza de
trabajo; el desconocimiento de la deuda, la nacionalización sin pago
de la banca y del comercio exterior para impedir la fuga de capitales
y concentrar el ahorro en una reindustrialización bajo dirección
obrera.
PODIGITAL 1119 (digital) 4/3/2010 Políticas
Argentina, ¿como Grecia?
Eduardo Salas
Publicado en La Voz, 4/3/2010.





